Yo… esto… el día de ayer fue raro.
6:45 – Suena el despertador. Me ducho, me dejo el pelo lo más bonito, liso y brillante posible (ahora mismo lo llevo de mi color natural), desayuno fuerte y sano, y me pongo mi mejor Traje de Dar Buena Impresión ®. Ni me acuerdo de cual fue la última ocasión para la que lo necesité.

Parecido a este...
7:55 – Leo me recoge en el portal con el coche. También va hecho un pincel, y pienso que no le había visto con corbata desde la boda de Alex, un amigo común de la infancia. Se le nota incómodo, pero como siempre es imposible verle el mínimo signo de que está nervioso. Me guiña un ojo y me dice “vas a hacerlo bien”. Respiro como me enseñó el profe de yoga.
8:27 – Entramos en el estudio tres minutos antes de la hora, porque hemos decidido que tres minutos tiene el equilibrio perfecto entre “soy abnegado y llego temprano” y “no me fijo especialmente en esos detalles”, sin llegar al mismo “estoy desesperado por dar buena impresión” que nuestros atuendos chillan en medio de montones de gente en vaqueros. El sitio es un lío, la gente no para, todo está sucio y nadie nos sabe decir a dónde ir.
8:56 – Bien podríamos haber entrado a esta hora. Nadie nos ha atendido todavía. Recibimos hombros que se encogen, miradas perdidas y muchos “espera a que llegue Rafa“.
9:35 – Encontramos nosotros solitos la zona en la que probablemente nos atenderán. Conseguimos averiguar cuál es el despacho del dichoso Rafa. Nos sentamos a esperar a que llegue.
11:24 – Llega Rafa. Hacemos una reunión de cinco minutos, en la que le preguntamos dónde están nuestra zona de trabajo y el resto de nuestro equipo. Al parecer ninguna de las dos cosas existen. Oh, y por lo visto tenemos que haber convertido mis dos primeros borradores en definitivos antes de las 5 de la tarde. Lectura positiva; vamos a trabajar a nuestro aire, respondiendo sólo ante nosotros mismos y los jefes, nada de mandos intermedios coñazo.
11:36 – Encontramos dos mesas en las que hay comida. Movemos la comida a una de ellas y nos sentamos en la otra con un puñado de folios y dos bolis. Pedimos ordenadores, pero al parecer aún no los han llevado.
14:55 – Levantamos la vista de los papeles y no hay nadie. Nos han dejado prácticamente solos en el edificio. Leo encuentra una máquina de comida y sacamos unos pasteles y unas bolsas de patatas.
16:30 – Empieza a volver la gente, pero tampoco nos damos ni cuenta porque nos queda media hora para entregar el trabajo.
17:00 – Terminamos. Buscamos al tal Rafa para entregarselo. El tal Rafa no está.
18:14 – Llega Rafa. Le damos el taco de papeles que nos había pedido para hora y cuarto antes sin falta. Lo mira como si no supiera de qué le hablamos. Nos da las gracias y nos dice que, literalmente, ya no pintamos nada allí hasta el día siguiente, de modo que volvemos al coche y nos largamos. Estoy sucia, despeinada, me duele la cabeza y tengo sueño, pero conseguimos pulir los borradores y estoy contenta con el resultado.
19:25 – Tras tomar una cerveza con Leo, me deja en casa. Preparo el portátil para traermelo hoy, y desde él escribo esto.
Hoy llevo vaqueros y una camiseta de Mafrune, y el traje de ayer ya está en la lavadora. Si consigo quitarle todo el serrín le pondré una vela a algún santo. Me he hecho un moño horrible pero práctico. Rafa aún no ha llegado, y el resto de gente sigue a lo suyo. Nadie nos ha dirigido la palabra, pero es normal, somos los nuevos.
En fin. No ha sido un mal comienzo, pero desde luego ha sido raro.
Besos!!